Lina
El fuego crepitaba suavemente en la chimenea, proyectando sombras titilantes sobre las paredes del salón. Todos se habían acostado hacía horas, pero dormir era lo último en lo que pensaba. Apretaba con fuerza los bordes de la manta con la que me había arropado, mientras las voces de la duda de hacía un rato resonaban en mi cabeza.
«Planes a medias», había dicho Axel.
«¿Sabes siquiera lo que estás haciendo, Lina?». La voz de Asher, aunque más suave, era igual de cortante.
No era la prime