Willow
La casa estaba inquietantemente en silencio, ese tipo de silencio que hacía que cada crujido de las tablas del suelo y cada susurro del viento parecieran amplificados. La tenue luz del televisor parpadeaba por toda la habitación, iluminando los rostros tensos de quienes me rodeaban. Parecía como si estuviéramos esperando algo inevitable, algo que no podríamos detener aunque quisiéramos.
Asher estaba sentado más cerca del televisor, con los brazos cruzados y la mandíbula apretada. Aiden