Willow
Estábamos tan cerca del palacio que casi podía sentir su presencia amenazante como un peso sobre mi pecho. Las calles estaban tranquilas, demasiado tranquilas para un barrio que solía estar lleno de vida, pero percibí un cambio en el ambiente, una tensión de la que no podía deshacerme. Nos dirigíamos hacia el palacio, pero mi mente no dejaba de dar vueltas, revolviéndose en torno a lo que había sucedido: los secuestros, las traiciones y la aterradora certeza de que quizá nos hubiéramos a