Subimos a la limusina y de vuelta a la casa no nos hablamos, pero cuando llegamos y entramos fuimos al salón, y dirigiéndome hacia donde se encontra le di un fuerte bofetón.
— ¿A quién le has pagado? – le pregunté
— Te avise que eres mía y siempre estaras a mi lado – me contestó furioso
— Que estoy embarazada, ¿De donde has sacado esos papeles falsos? – volví a preguntarle
— Cariño, estás muy cansada, ya hablaremos – me dijo cogiendo mis muñecas
— Déjame en paz, hijo de puta – le dije enfadad