Entre de pronto en el despacho, mirándome los dos hombres sorprendidos, me acerque hasta donde estaba Fabricio y con toda la fuerza que pude le di un bofetón rompiéndole el labio con el anillo que tenía en mi dedo
— Tienes otra forma cabrón, matame, pero deja a mis hijos en paz — le grite
— ¿Lo has escuchado todo? — preguntó
— Si todo, olvidame, me estas escuchando asesino, olvidame — le dije marchándome de su despacho
— “Celeste vuelve” — me gritó Fabricio
Pero no le hice caso, baje todo lo de