Me estaba duchando cuando sentí las manos de Fabricio en mi vientre y sus labios en mi cuello.
— Aquí dentro de tu vientre tienes a mi heredero, no sabes cuánto os quiero cariño — me dijo
— No te hagas ilusiones conmigo, me prometistes dejarme ir cuando naciera — contesté muy seria
— el médico no nos ha prohibido hacer el amor, vamos a la cama, necesito sentir como mi polla entra dentro de ti, prepárate porque te voy a dejar sin voz — me dijo con sarcasmo cogiéndome en brazos tumbandome en la