CAPITULO DIECISIETE
Aterrizó el avión de noche en Roma, la limusina me dejo en casa de Eric a petición mía, aunque a Fabricio no le hizo ninguna gracia, se conformó cuando le prometí que al día siguiente me iría a su casa, antes de bajar puso su mano en mi nuca comiéndonos los dos la boca en un lujurioso beso.

— ¿Nos vemos mañana en la oficina señora Roman?

— Sí señor Román — le conteste

Al día siguiente cuando entré en el edificio Román, la recepcionista me saludó sonriendo dando un beso y un efusivo abrazo.
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