CAPITULO DIECIOCHO

Me costaba tener los ojos abiertos, todo lo veía borroso y no comprendía por qué ya que lo último que recordaba era que estaba bajando al parking donde Fabricio me esperaba en su coche para marcharnos a comer y ahora me encontraba, en lo que tocando con mis manos parecían las sábanas de una cama, pero ¿de quién era? ¿Dónde me encontraba? ¿Qué me había pasado? Cuando por fin pude abrir los ojos, vi a William el jefe de Giovani en el FBI sentado a mi lado.

— Hola preciosa ¿Cómo te encuentras? pr
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