CAPITULO DIECISEIS
Me vestí con un vestido muy sexi, solo por él, cogí mi bolso y cogidos de la mano salimos del hotel subiendo en la limusina que nos llevó a un restaurante fuera de París. Entramos en el local y enseguida el metre nos hizo seguirle hasta una terracita donde la mesa ya estaba preparada, Fabricio como todo un caballero abrió mi silla para sentarme, sentándose él enfrente mía. Nos trajeron una botella de vino, que probando primero Fabricio y dando el consentimiento, nos sirvieron en nuestras copas.