—Lo haré, mi señor — Respondió John, y se marchó a organizar la red.
Lessandro, aún irritado, dio una instrucción más —Descansen y no hagan nada por ahora. Con cuatro hijos ya nacidos, no podemos arriesgarnos —
Montserrat, con voz rasposa pero calculadora, intervino —Aún faltan Siria y Hillary por quedar embarazadas; cuando eso pase tendremos tiempo para atacar — Propuso, buscando sacar partido del calendario.
Kimberly bajó la mirada, resentida porque su plan había fracasado —Lo lamento, Montse