—Sujhan no dejes que el enojo te consuma, si la magia nace por motivos negativos no será bueno para nadie y mucho menos para usted, eres demasiado bella como para que dejes que te haga daño aun el pasado. Más bien déjame motivarte a ser siempre el bien, tener una armonía correcta y no todos somos malos — Aconsejó Andy, preocupado, porque entendía que la rabia, aunque justa, podía nublar el renacer de la magia.
Las olas siguieron su canción, y el grupo quedó allí, bajo la luz que iba disminuyendo, con la certeza de que la senda a seguir sería dura; proteger a Melany, entrenar a Sujhan, y preparar la manera de enfrentarse a las leyes y a quienes las usaban para causar daño. Pero por primera vez en días, no estaban solos. Y eso, en medio del miedo, pesaba como un alivio.
El ambiente estaba cargado de sentimientos encontrados; tristeza, consuelo y un hilo de esperanza que intentaba abrirse paso en medio del dolor.
Seina se inclinó hacia Melany y habló con voz serena, intentando transmitir