—No vuelvas a tocarme sin mi permiso — Le espetó, con una fuerza que no sabía que tenía.
La tensión entre ambos se volvió insoportable, y la luna comenzaba a aparecer en el horizonte, marcando un destino incierto.
La brisa marina azotaba con fuerza la isla, levantando arena y hojas secas. La luna menguante apenas iluminaba el lugar, creando un contraste entre la belleza del paisaje y la sensación sofocante que invadía a Melany.
Kiny la había traído ahí con la excusa de “Conversar”, pero ahora, f