Anfu prosiguió con voz más suave —El polvo de hada también los ampara. Xurun lo bendijo antes del parto —
Todos; Justo, Ninf, Milor, Hillary, Gusto, Mariana, Xurun, Seina, Kiny y Melany se quedaron en silencio, contemplando la escena con reverencia. Siria, sentada en el centro del claro, sostenía a sus hijos con ternura infinita. Sus labios se curvaban en una sonrisa leve mientras les daba pequeños besos, ajena al asombro del resto.
—Mi amor, no estés preocupado — Dijo con serenidad, sin dejar