De entre el follaje surgió un elfo de cabellos plateados y ojos color miel. Su porte era sereno, pero su expresión reflejaba preocupación. Era Anfu, su viejo aliado — No comprendo cómo es que a las personas tan buenas les pasan cosas tan malas — Dijo con voz suave, observando la escena.
Andy lo saludó con respeto — Anfu, buenos días. ¿Nos acompañas para tomar el desayuno? —
— Está bien, pero ya sabes que no como nada que tenga que ver con carnes — Respondió el elfo con una ligera sonrisa.
— Lo sé — Contestó Andy— Y acá hay uno con aguacate. ¿Eso sí comes, verdad? —
— Sí. Pero debo conversar contigo — Agregó Anfu, con un tono más serio.
Andy se enderezó, atento — ¿Qué sucede? —
— Lessandro llegó ayer a nuestras tierras buscando ayuda y preguntando por Sujhan. Papá lo analizó y… sentimos la magia de patriarca en él. Algo que nos preocupó a todos. Hay un medio sello activo y es importante que se complete la parte que falta, como bien lo sabes — Dijo el elfo con voz grave.
El gesto de Andy