Caminaba sin rumbo hasta que, de repente, se encontró en un campo abierto lleno de flores brillantes. Al fondo, un hombre esperaba, con la mano extendida hacia ella, invitándola a acercarse.
El aire estaba impregnado de un extraño aroma a tierra húmeda y flores silvestres. Cada paso hacia él la llenaba de una mezcla de miedo y curiosidad, y un escalofrío recorrió su espalda mientras sentía que algo importante estaba a punto de revelarse.
Al caminar hacia ese hombre, Sujhan se detuvo y lo reconoció de inmediato; Era su padre. Las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas.
—Te he estado esperando… —Dijo él con voz cálida— ¿Y dime, hija, has terminado tus estudios? —
—Papá… no —Sollozó Sujhan— Desde que falleció usted, me han casado con el hijo del segundo al mando. Me han quitado todo… incluso mi magia —
—Hija, eso tiene solución —Respondió él con firmeza, aunque con un dejo de tristeza— Debo irme, mi tiempo se agota. No temas y sé valiente, mi princesa —
—¡Papá, no te vayas! —G