Unos días después...
Hans lucía increíblemente tenso detrás del volante, pero hacía su mayor esfuerzo por mantenerse lo más tranquilo y concentrado posible en la conducción. De vez en cuando, desviaba la mirada hacia el teléfono que había colocado a su lado, como si estuviera esperando que alguien lo contactara.
—Hans, ¿te encuentras bien? —preguntó Aria, quien llevaba rato percatándose del extraño comportamiento de su novio. Por alguna razón, se le veía bastante inquieto.
Hans miró de reojo a