El hombre soltó un leve suspiro y esbozó una sutil sonrisa.
—Gracias por preocuparte por mi familia. Pero no te apures, yo me encargaré de protegerlos. No voy a permitir que Jayden se les acerque ni un solo centímetro —afirmó Hans con total seguridad.
Elena asintió despacio.
—Está bien. Buena suerte —dijo, para luego aproximar su rostro al de Hans. Movió el dedo índice, indicándole que se acercara más, y él simplemente obedeció. Tras sostenerle la mirada por un instante, Elena le susurró al oíd