Elena pensó que, tras la partida de los dos policías, ya no recibiría más visitas. Pero se equivocaba. Mientras conversaba con Sam, Aria y Hans, la puerta se abrió repentinamente para dar paso a alguien más.
Se trataba de un hombre de complexión robusta y que probablemente no les llevaba muchos años de diferencia. Elena frunció el ceño, confundida. En un principio creyó que era un amigo de Hans, pero esa idea se esfumó en cuanto el desconocido caminó directamente hacia ella.
—¿Elena Delwes? —pr