—Es mejor que se casen primero antes de pensar en darle un hermanito a Juan —dijo Shila, quien apareció de repente con Juan en brazos. Resultó que el pequeño ya se había dormido, probablemente agotado de tanto jugar con su abuela.
Hans asintió de acuerdo. Su meta siempre había sido casarse con Aria; se amaban, tenían a Juan y ahora contaban con la bendición de Shila. Ya no había motivos para postergar la boda.
—Nos casaremos pronto, mamá —afirmó Hans con seguridad, pasando un brazo sobre los ho