-¿Y tú te crees eso? —le reclamó Jayden, sosteniendo el expediente frente al rostro de Elena—. ¿Acaso olvidaste que tengo a Juan? —añadió con una sonrisa torcida, para luego arrojar los papeles al suelo como si fueran simple basura.
Elena soltó una risa seca y lo fulminó con la mirada.
—Juan no es tu hijo, para que lo sepas.
La sonrisa de Jayden se desvaneció por completo.
—¿De qué estás hablando? —Su ceño se frunció en un gesto de total confusión.
Elena sacó otra prueba de su bolso. Al verla,