Jayden se reclinó en el sofá. Su orgullo había quedado bastante golpeado por las palabras de Sam. Quería negarlo, pero lo que el médico decía era verdad: había sido un cobarde al dejar a su esposa sola en el hospital hace unas horas.
—No solo estoy decepcionado, también estoy avergonzado de ti, para que lo sepas —añadió Jayden, intentando inventar una coartada para evitar que su orgullo cayera en picada—. Estaba completamente convencido de que Elena estaba embarazada, pero resulta que... —Jayde