—¡Jayden! —Hans estuvo a punto de levantarse, pero Aria lo detuvo. La mujer se puso de pie por sí misma. Con los ojos llenos de lágrimas, Aria clavó una mirada feroz en Jayden.
—Sigues sin cambiar ni un poco, ¿verdad, Jayden? Siempre culpando a los demás sin mirarte primero en el espejo —dijo Aria, con la mandíbula apretada.
—¿Qué? —Por supuesto, Jayden no podía aceptar las palabras de Aria. ¿Acaso era por su culpa que Juan estuviera en el hospital ahora? Todo era culpa de Aria y de su familia.