—¡Mamá!
Aria llamó a su madre, quien estaba sentada al lado de Tara, mientras esta última intentaba calmarla. Los ojos de la mujer estaban hinchados y sus mejillas, cubiertas de lágrimas.
—¿Cómo está papá, mamá? —preguntó Aria, sintiéndose tan confundida como Anne. La mujer de mediana edad sacudió la cabeza y abrazó a Aria; su cuerpo se sentía sumamente débil.
Desde el momento en que escuchó la noticia de que su esposo se había desmayado en la oficina hasta que fue ingresado en la sala de emerg