Jayden se dio la vuelta para mirar a Aria, que estaba sentada en el sofá detrás de él. El hombre también se había sentado al lado de la mujer que todavía era su esposa.
—¿Cómo estás, Aria? —preguntó Jayden, sin apartar la mirada de la de ella.
—Estoy bien —La respuesta fue plana y fría. Incluso su rostro no mostraba ninguna expresión significativa.
—Menos mal —dijo Jayden, asintiendo lentamente, volviéndose para mirar a Juan, que se había estado mordiendo su propia mano.
Aria se levantó de su a