Jayden salió apresuradamente del auto. El hombre azotó la puerta con fuerza tras cruzar el umbral.
—¡Elena! ¡Elena!
Su grito resonó por toda la habitación, provocando que la dueña de ese nombre corriera hacia él.
—¿Ya estás en casa, cariño? —La mujer saludó a Jayden calurosamente, sonriendo dulcemente. Sin embargo, al ver la mirada de ira en los ojos de Jayden, Elena supo que su saludo no recibiría la misma respuesta. Especialmente cuando el hombre se apresuró hacia ella. La sonrisa en el rostr