Aria se quedó callada por un momento, tratando de procesar a qué se refería exactamente esa chica llamada Viona. La verdad, apenas podía distinguir si lo que acababa de escuchar era un cumplido o un insulto; la línea era demasiado delgada.
—¿No se se supone que eres su amiga? Deberías saberlo mejor tú —respondió Aria con la mayor neutralidad posible ante el comentario de la joven.
—Sí, bueno, eso es verdad. Lo sé prácticamente todo sobre Hans —Viona se encogió de hombros de manera vaga—. Pero n