ALEXANDER HAMPTON
La resistencia comenzó a desmoronarse. El empresario responsable estaba perdiendo la batalla contra el hombre enamorado.
—¿Y el trabajo? —pregunté, pero la voz ya no tenía tanta convicción.
—Larissa. —Dijo el nombre sin dudar—. Ella es excelente, Alex. Lo sabes. Ella sostiene todo cuando tú no estás. Promuévela. Dale un aumento generoso y el título de gerente general. Contrata un asistente para ella. Pon a un administrador financiero para que se encargue de los números si no c