STELLA HARPER
Sentí que el estómago se me revolvía en cuanto vi a Sophie Pósitron bajar de aquel Maserati negro.
No dudó ni un segundo. Atravesó la puerta de la cafetería con la espalda recta, el bolso carísimo colgado del brazo y una sonrisa fría pintada en los labios. Los dos guardaespaldas de Damian que solían turnarse en la entrada se miraron un instante. Ninguno de los dos la detuvo. Claro que no. ¿Qué excusa iban a tener para impedirle el paso a la esposa legítima de Damian Winter?
Respir