STELLA HARPER
La música comenzó.
Un cuarteto de cuerdas, posicionado discretamente bajo un viejo roble, empezó a tocar una melodía suave que flotó en el aire, marcando el inicio de todo. Desde mi lugar, escondida detrás de las puertas francesas que daban al jardín, mi corazón dio un poderoso vuelco en el pecho.
Leah me dio un último y fuerte abrazo.
—Ve a buscar a tu hombre —susurró, con los ojos brillantes—. Te está esperando.
Elaine y Lizzy me besaron la mejilla; sus palabras de amor y felici