DAMIAN WINTER
SEIS MESES DESPUÉS
He vivido los últimos meses en un estado de paz que, por mucho tiempo, creí inalcanzable. La tranquilidad ya no era una anomalía, se había convertido en el ritmo constante de mi vida; la melodía de fondo eran las risas de mis hijos y los suspiros satisfechos de Stella a mi lado. La felicidad era el aire que respiraba, y nunca me había sentido tan vivo.
Hoy, esa felicidad tenía olor a tela nueva y a la energía inagotable de tres niños siendo obligados a probarse