Ellyn llegó al cóctel vestida de negro, con un vestido elegante que resaltaba su porte firme y decidido.
La música ambiental y las luces suaves daban al salón un aire sofisticado, casi teatral.
Caminó entre los asistentes con una sonrisa controlada, saludando a algunos socios con un gesto cordial.
Fingía seguridad, aunque su estómago era un nudo. La presencia de ciertas personas podía convertir esa noche en una bomba de relojería.
No pasó mucho tiempo antes de encontrarse con Sebastián, quien se