Los pasos de las enfermeras se detuvieron de golpe cuando la alarma del monitor portátil lanzó un agudo pitido. El corazón de Damian dio un vuelco. De inmediato, sus manos se aferraron con fuerza al marco de la puerta, hasta que los nudillos se le pusieron blancos. El miedo que apenas había comenzado a disiparse volvió a abalanzarse sobre él sin piedad.
Sin embargo, el médico revisó rápidamente las conexiones de los cables y sonrió con tranquilidad.
—Solo es que el cable del sensor del monit