La noche comenzaba a extender su manto cuando el equipo de investigación cruzó las puertas del laboratorio digital.
Una fina llovizna volvía a golpear los altos ventanales del edificio, trayendo consigo el aroma de la tierra mojada y envolviendo el ambiente en un silencio inquietante. Dentro de aquella sala de temperatura gélida, la tensión se clavaba cada vez más hondo en los huesos.
Sobre la fría mesa del laboratorio...
La memoria USB negra encontrada en el viejo edificio yacía inmóvil de