Un brusco, aunque elegante, manotazo cayó sobre la muñeca de Damian. Livia retrocedió unos pasos, apartando su esbelta cintura del firme agarre de aquel hombre. Sus movimientos fueron rápidos, como si la piel de Damian fuera el veneno que más deseaba evitar."Guarde la compostura, señor", dijo Livia.Su voz sonó clara y serena, pero tan fría como el hielo que corta el aire nocturno. No había ni el más mínimo rastro de nerviosismo en ella.Antes de que Damian pudiera pronunciar palabra, aún atrapado en su desconcierto, un brazo fuerte cubierto por un costoso traje rodeó la cintura de Livia con evidente posesividad. Nicholas Owen Carter estaba allí, lanzándole a Damian una mirada afilada y cargada de advertencia."¿Ocurre algo, cariño?", preguntó Nicholas con suavidad, volviendo la vista hacia Livia con un brillo afectuoso en los ojos. "Vamos, el evento principal está por comenzar. Todos te están esperando."Al instante, Livia transformó la frialdad de su expresión en una dulce y encant
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