Cecilia no cerró la laptop de inmediato.
Sus ojos seguían fijos en la pantalla.
En una sola línea de datos que acababa de aparecer.
Un nombre.
Un hecho.
Una respuesta que jamás había logrado encontrar durante todo ese tiempo.
El apartamento estaba tan silencioso que podía oír claramente el zumbido del aire acondicionado.
Pero dentro de su cabeza, todo era exactamente lo contrario.
Los fragmentos del pasado comenzaron a moverse.
Livia desapareciendo de repente.
Damian, que durante año