*Pip... Pip...*
Justo al borde de la desesperación, una pequeña curva apareció de repente en la pantalla del monitor.
Lenta.
Débil.
Pero el ritmo volvió a subir y bajar.
—¡El corazón volvió a latir! ¡El ritmo sinusal está comenzando a estabilizarse! —gritó una enfermera con un alivio indescriptible en la voz.
El médico reaccionó de inmediato.
—¡Estabilícenla! ¡Más oxígeno! ¡Ajusten la dosis de la infusión!
La habitación volvió a sumirse en el caos, aunque de una manera distinta.
Era e