Damian se quedó paralizado.
El aire a su alrededor de pronto se volvió más pesado, como si aquel pasillo se hubiera estrechado sin razón alguna.
A Damian le resultaba difícil respirar aire fresco. Sus manos temblaban con fuerza. Solo la llamada de alguien que había logrado sacudir su corazón era capaz de derrumbar el mundo de Damian.
Aquel segundo se sintió como si algo estuviera agrietándose lentamente dentro de él, aunque aún no comprendía del todo qué era lo que iba a colapsar después.