Dentro de la habitación.
Starla se mostraba inquieta sobre la cama.
El monitor a su lado comenzó a sonar más rápido que antes.
“¡La fiebre del niño está subiendo!” se escuchó la voz de una enfermera, llena de pánico.
Livia irrumpió de inmediato.
“¡Starla!”
La niña abrió los ojos a medias.
Su mirada no estaba enfocada.
Su pequeño cuerpo se veía mucho más débil que unas horas antes.
“Mom…”
La voz era tan tenue.
Casi inaudible.
“Estoy aquí, cariño… mamá está aquí.”
Livia tomó su mano