Aquella mirada seguía grabada con total claridad en la mente de Damian.
Los ojos débiles de Starla se habían encontrado con los suyos a través de la puerta de cristal.
Solo unos segundos.
Y sin embargo, por alguna razón, ese breve instante había dejado una huella que no podía ignorar.
Había mirado a miles de personas a lo largo de su vida.
Socios de negocios.
Enemigos.
Aliados.
Incluso a miembros de su propia familia.
Pero nunca una sola mirada le había hecho sentir el pecho tan pesad