Nicholas seguía sentado dentro de su automóvil.
Las luces de la ciudad se veían difusas a través del parabrisas, que comenzaba a cubrirse de una fina capa de vaho. El motor aún no estaba encendido, mientras las agujas del reloj seguían avanzando hacia la medianoche.
La memoria USB reposaba sobre la palma de su mano.
Aquel pequeño objeto que Cecilia le había entregado hacía apenas unos minutos en Café Ardent.
"Si de verdad quieres protegerlas..."
"Usa esto."
Las palabras de aquella mujer