Pensando en todo esto mientras se dirigía a la oficina, Bastián se encontró con una escena todavía más sospechosa.
Fernanda, quien no estuvo en la entrada para recibirlo con el resto de las sirvientas, ahora estaba parada justo en la puerta de su oficina como si vigilara que nadie se acercara.
Ahora Bastián entendía por qué se sintió extraño el recibimiento en la entrada principal, y por qué sintió que algo no le cuadraba, fue porque no la vio a ella.
— ¡Fernanda!, ¿qué haces aquí? — Pregunt