Mundo ficciónIniciar sesiónEl carruaje se detuvo con un suave y definitivo alto, las ruedas con reborde de hierro crujiendo suavemente sobre grava blanca aplastada. El pesado aire húmedo de las tierras bajas presionaba contra las ventanas, espeso con el olor a jazmín florecido y tierra mojada.
La puerta fue abierta de par en par desde fuera, y la brillante y sin filtrar luz del sol inundó la cabina, haciéndome entornar los ojos tras horas en e







