Mire de reojo el lugar donde estaba Dimitri, y el bastardo me estaba observando con una sonrisa en los labios. Apuesto mi teta izquierda a que al tipo ahora le gustan estas cosas. Ya sabía que era un pervertido, pero jamás pensé que llegaría hasta este punto.
— ¿Quieres acompañarme a otro lugar? — me preguntó el tipo frente a mí.
Yo le sonreí más ampliamente, me tomé el resto de la margarita que me había invitado y asentí con la cabeza.
— Me encantaría — le dije con una sonrisa.
Los ojos del ho