Un momento de pánico y emoción cruzó por los ojos grises de Dimitri. Yo le sonreí y después lo abracé con fuerza, sentí como las lágrimas empezaron a salir. Había imaginado muchas veces este día, lo imaginé como uno de los más felices de mi vida, pero la realidad es que estaba demasiado asustada.
— Quiero que todo salga bien — le dije con la voz entrecortada.
Dimitri me alejó y me miró a los ojos.
— Todo estará bien, yo estoy aquí contigo — me dijo.
Yo asentí con la cabeza y volví a abrazarlo.