Edward tiene una mirada impenetrable, está serio, no sé qué estará pasando por su cabeza. Pero da su consentimiento y si él está dispuesto, pues yo también.
Esto es lo que le gusta y yo quiero que pueda disfrutarlo todo a mi lado.
Robert se acomoda entre mis piernas y yo me abro mucho más para recibirlo, pero cuando está a punto de penetrarme, Edward dice que pare y le pide retirarse de la habitación. Sin decir una palabra recoge su ropa y se marcha.
Me siento fatal, creo que la embarre hasta e