NARRADOR OMNISCIENTE
Londres, Inglaterra.
Bernat colgó el teléfono en cuanto Ela le dio las buenas noches, inmediatamente supo que algo no andaba bien, la conocía mejor que nadie en el mundo, mejor que la propia mujer que le dio la vida. Pensó que Elaxi fue lo único bueno que había hecho Amira por él. Odiaba tanto a esa mujer como sabía que ella lo odiaba a él, su matrimonio siempre estuvo destinado al fracaso, desde el momento uno en el que se conocieron.
Pero apartó todos esos pensamientos de su cabeza, pese a que las palabras de Amira, estando en la iglesia el día que se casaron, fueron la sentencia de una cruda verdad que los ha perseguido hasta en la actualidad.
"Te daré el alivio que necesitas, seremos el apoyo de uno y del otro, pero ten en cuenta que, si me fallas en algún momento, te arrepentirás por el resto de tu vida, Bernat"
¿Qué mal le había hecho a esa mujer para que tratara de ese modo a su hija y a él mismo? No lo sabía, tampoco es que le importara mucho, ahora mismo