ELAXI
Observo los ojos feroces con los que se enfrenta mi madre, al escuchar lo que acaba de decir Ozzian, mientras este, parece un ser sin un rastro de emoción en el rostro, se ha convertido en una hoja en blanco, en un ser sin vida, sin corazón, el equivalente a presenciar la batalla silenciosa de dos titanes crueles y despiadados.
—¿Qué acabas de decir?
Si no conociera lo suficientemente a mi madre, diría que está a punto de darle un infarto, su mundo se ha congelado, tanto como el mío con las palabras que acaba de escupir Ozzian, él no sabe en lo que se está metiendo, Amira no es una mujer con la que se deba jugar, mucho menos tentar con fuego, si hay algo que he aprendido siendo su única hija, es que ella siempre gana.
Rezo a los dioses, al universo, a todo, porque Ozzian no responda, aunque claro, eso era pedir demasiado cuando observo con detenimiento que da un paso más adelante, haciendo que la mujer que me dio la vida, se vea pequeña.
—Lo que acaba de oír, señora Young —él re