ELAXI
Nunca imaginé que Ozzian reaccionaría así, esto supera lo que creía yo de él, cuando se me abalanza encima, me acorrala haciendo de sus brazos una prisión de la que difícilmente puedo escapar, por enfermo que parezca, su cercanía es electrizante y mi estúpido corazón no deja de latir con fuerza descomunal.
—¡Ozzian! —escucho el grito de Yosselyn.
Todo sucede tan rápido, que en menos de un parpadeo ya tiene mi cuello rodeado con una mano.
—¿Qué carajos haces aquí? —me pregunta ajustando su