ELAXI
¡Respira!
No puedo moverme, siento cada una de mis extremidades entumecidas, el hormigueo constante de mi cuerpo ha invadido todo, haciendo añicos mi sistema nervioso, mi mente me grita que respire, que haga un esfuerzo, pero mi cuerpo es el que está cansado, abro los ojos y es cuando me doy cuenta de que estoy dentro de un ataúd.
El miedo se apodera de mí, grito con todas mis fuerzas para que alguien me ayude, pero no logro nada.
—¡Ayuda!
Como siempre, nadie me escucha. Miro hacia arriba, el ataúd desaparece, o al menos la tapa, Ozzian se asoma y me lanza un poco de tierra.
—Jamás te perdonaré, Elaxi Young, por la culpa de tu padre, mi hermano está muerto, ahora él sentirá el mismo dolor con tu muerte.
No, no puedo estar muerta, no.
—¡No!
Me despierto agitada, con el corazón acelerado, mi pecho sube y baja debido al subidón de adrenalina, estoy viva, estoy respirando, estoy aquí. La cabeza me da vueltas y me tomo los medicamentos, las vitaminas. Reviso mi móvil, no tengo llamad