NARRADOR OMNISCIENTE
Bajo el manto nocturno de la madrugada, Ozzian besaba a Elaxi con desespero, sin saber que, al mismo tiempo, a unos cuantos kilómetros de distancia se encontraba Oliver, esperando a las afueras del pueblo, frente a una fábrica de textiles que todo el mundo creía abandonada, calando su porro una vez más.
El frío lo ponía de mal humor, pero sabía que estaba en juego mucho dinero, por lo que esperó paciente; era la primera vez que se vería con su superior, con un jefe al que n