NARRADOR OMNISCIENTE
Bajo el manto nocturno de la madrugada, Ozzian besaba a Elaxi con desespero, sin saber que, al mismo tiempo, a unos cuantos kilómetros de distancia se encontraba Oliver, esperando a las afueras del pueblo, frente a una fábrica de textiles que todo el mundo creía abandonada, calando su porro una vez más.
El frío lo ponía de mal humor, pero sabía que estaba en juego mucho dinero, por lo que esperó paciente; era la primera vez que se vería con su superior, con un jefe al que nunca le había visto la cara, uno del que había oído hablar demasiadas cosas. Una de ellas era que mataba a quien le fallaba, no daba una segunda oportunidad, pero lo que es peor, era demasiado millonario, con un poder inimaginable para mover a las personas a su antojo.
—Maldita sea —bramó, viendo la hora en su móvil.
Al encenderlo, aparecía una foto de Elaxi Young, una en la que se le veía con una falda plisada y una blusa blanca. En el fondo, disfrutaba de verla a lo lejos; estaba claro que tan